sábado, 10 de enero de 2009

“La escuela como comunidad democrática”

INTRODUCCIÓN.

Después de leer el texto “la escuela como comunidad democrática” de Puig Rovira y Miquel Martínez y hacer un análisis de cada uno de los puntos tratados en esta surgen en mí las siguientes cuestiones:

¿Qué haría yo como maestro para propiciar que un acto cívico o social en la escuela sea formativo para los niños?
¿Principal característica de la escuela como un espacio para la convivencia social en donde se practican los valores?


DESARROLLO.

Yo como maestro para propiciar que un acto cívico o social en la escuela sea formativo para los niños, le daría mayor auge a estas actividades en lo que se refiere a los actos cívicos ahondaría más en enseñarles a los niños el por que de tal acto y por que merece un respeto, y en lo que se refiere a los actos sociales dentro de la escuela trataría de fomentar en ellos valores tales como la solidaridad, el compañerismo entre otros que al final lo llevaran a una convivencia más armoniosa.

“La principal característica que debe tener una escuela es que se rija democráticamente, a fin de que los alumnos se sientan responsables de la colectividad y aprendan a vivir moralmente en ella” 1, esto se lleva a cabo con mucho esfuerzo de parte de todos pero especialmente del maestro ya que se tiene la idea de que él es quien debe ser el protagonista dentro del aula y no es así él solo facilita el aprendizaje.



1 Puig Rovira, Josep Ma. y Miquel Martínez Martín (1989), “La escuela como comunidad democrática”, en Educación moral y democracia (Pedagogía, 62), pp. 167-171.



FINAL.

En conclusión debo propiciar en el aula que los niños me comuniquen sus dudas, comentarios o sugerencias acerca de los temas que les interesan o de los cuales tienen dudas para poder hacer un ambiente más libre y también debo aprovechar cualquier actividad para darle un fin formativo para los alumnos.


BIBLIOGRAFÍA.

· Puig Rovira, Josep Ma. Y Miquel Martínez Martín (1989), “La escuela como comunidad democrática”, en Educación moral y democracia, Barcelona, Laertes, pp. 167-171